Bloatware, Inflaware o Software inflado es un término que se emplea, con connotación peyorativa, para describir la tendencia, reciente, de los programas informáticos modernos a ser más grandes y usar mayor cantidad de recursos del sistema (espacio de almacenamiento, capacidad de procesamiento o memoria) que sus versiones predecesoras, sin que de ello se deriven beneficios evidentes para los usuarios finales.
Este crecimiento desmesurado de los programas se achaca a diversas causas, que incluyen desde la tendencia a reemplazar aplicaciones centradas en la eficiencia por versiones mejoradas menos eficientes, la introducción de ineficiencias o módulos innecesarios en la forma de trabajo y diseño de los programas, o la incorporación de funcionalidades añadidas que apenas tienen valor para el usuario y disminuyen el rendimiento general del programa incluso si no se usan. Se ha tendido a establecer una prioridad al marketing ante la calidad y la funcionalidad.
Años atrás, los desarrolladores de software implicados en la industria durante los años 70 tenían limitaciones severas en los recursos que disponían (espacio en disco y memoria). Por ello importaba cada byte, cada bit y cada ciclo del reloj del procesador.
Esta situación ahora se ha revertido. Los recursos disponibles para esta industria son baratos, y la rapidez de las características de la codificación y del título para la comercialización son ahora la prioridad de las empresas, en vez del estudio serio y a conciencia de un programa antes de lanzarlo al mercado, lo sufrimos a diario con revisiones, service packs, etc...
En esta época en que la memoria RAM ha bajado tanto de precio, las empresas de software ya no se preocupan de lo que fue un imperativo básico de la programación: la economía de recursos.
En parte esto es así porque los avances tecnológicos han multiplicado desde entonces la capacidad de proceso y densidad del almacenamiento por órdenes de magnitud, mientras que se reducen los costos relativos por órdenes de magnitud similares. Además, el hecho de que haya computadoras en todos los niveles de negocios e industrias, y a que en los hogares se haya multiplicado enormemente el número de ellas ha producido una industria del software mucho más grande que la existente en los años 70.
Como podéis comprobar el Bloatware es todo un tema. Qué aunque quizás con dicha nomenclatura había pasado inadvertido para muchos, todos, directa o indirectamente, lo hemos sufrido.
Quizás la segunda acepción del término, que vendría derivada de la primera seria la referente al software preinstalado es la que más sufre el usuario de “a pie”. Todos esos programas basura que vienen preinstalados en una máquina, en el momento de su adquisición, y que realmente no necesitamos o que pueden ser reemplazados por software más eficiente, y que además en muchos casos ralentizan en demasía nuestro equipo.
¿Cuántas veces os habéis visto diciendo “pero, ¿porqué va tan lento esto?”?
Recientemente Microsoft dio a conocer un programa a través del cual podemos comprar computadoras limpias del software pre-instalado… por un precio extra eso sí. Si no queremos pagar extra por algo que debería ser obvio, siempre podemos elegir hacer las cosas manualmente. Pero tenemos que tener cuidado con qué es lo que eliminamos, y si realmente en un futuro lo vamos a usar. Por ejemplo, dudo que alguna vez edite videos con MovieMaker, sin embargo está allí, consumiendo mi espacio.
Ahora bien, ¿cómo eliminar Bloatware de un ordenador? No es simplemente borrar lo que usamos, sino que requiere saber qué es lo que necesitamos, y si podemos reemplazarlo por otro software similar, más liviano y eficiente.
Os voy a dar varios pasos sencillos para sacar mejor partido a nuestros equipos:
Reemplazo de programas:
Los usuarios generalmente se quedan con el software que viene de antemano con la computadora. De otra forma, no tendría explicación la popularidad de Internet Explorer, cuando tenemos varias opciones de navegadores para reemplazarlo. Tampoco pienso que la idea de mirar películas en el Windows Media Player sea demasiado atractivo, y sin embargo, también es muy usado
Lo que no se tiene en cuenta es que muchos de estos programas consumen recursos imprescindibles. Si tenemos, por ejemplo, una computadora con 2GB de RAM, usar Outlook es suicida, con el porcentaje de uso de PC que puede llegar a consumir. Por ende, tenemos que ir pensando en cómo reemplazarlos.
Dado que hablamos tanto de Outlook, comenzaremos por él. El cliente de correo electrónico de Microsoft viene por defecto en los ordenadores, y aunque tiene algunas funcionalidades interesantes, no sugeriría usarlo a menos que sea imprescindible –por ejemplo, al ser una cuestión de políticas empresariales-. Hay mejores opciones completamente gratuitas, eficientes, y con posibilidades de personalización infinitas gracias a la posibilidad de usar extensiones que mejoran nuestra experiencia. (Mozilla p.ej.)
En segundo lugar, tenemos la suite de programas de Office. Una de sus últimas versiones, de 2010, requiere que tengamos más de 2GB de RAM para poder ser usada. O sea que, en teoría, necesitaríamos un buen hardware para correr este programa. ¿Todo esto por un procesador de texto y un software para planillas? Innecesario. Nuevamente, a menos que sea por motivos laborales, tranquilamente podemos usar OpenOffice, por poner un ejemplo o cualquiera de las suites, tan en boga ahora, basadas en la nube. También estaremos aliviando considerablemente a la billetera, considerando cuánto salen las licencias de Office.
Podemos reemplazar prácticamente todo por opciones gratuitas y eficientes, exceptuando en el ámbito profesional, es cuestión de buscar. Los programas más populares no son necesariamente los mejores: por ejemplo, nos podemos deshacer tranquilamente de iTunes y organizar nuestra librería musical de otra forma usando VLC para reproducir las canciones.
Cambia el sistema operativo
Los usuarios que no están acostumbrados a otra cosa que no sea Windows u OS.X parecen atemorizarse cuando alguien les sugiere que prueben Linux. Hasta parece que tuvieran que volver a usar DOS para interactuar con la computadora. Pero al contrario, se trata de un sistema operativo hasta mejor que las opciones comerciales, que no deberíamos tener miedo de probar.
Si bien es cierto que con la cantidad de distintos disponibles para Linux nos podemos marear un poco, también es verdad que este sistema operativo es más compacto, tiene menos requisitos de hardware que Windows, y nos ocupa menos espacio, precioso espacio que podemos usar para hacer cosas que verdaderamente nos interesen.
Para comenzar podríamos probar con Ubuntu, pero también hay otras distintos que podemos probar, quizás más cercanas a Windows en cuanto a interfaz, para no perder la costumbre. Además, muchas ya vienen con programas preinstalados que son, para llevarle la contra a Microsoft, verdaderamente útiles y eficientes.
Software de ayuda
Si no tenemos el tiempo para reemplazar programas, y definitivamente no queremos cambiar el sistema operativo del ordenador, podemos recurrir a software de terceros para decirle adiós al Bloatware. La gran mayoría de estas aplicaciones son freeware, así que al contrario de Microsoft y su programa de computadoras limpias, no vamos a tener que pagar nada para usarlos.
El más recomendable por su relación calidad precio, puesto que es gratuito y muy eficaz, sería The PC Decrapifier tiene una función simple: eliminar la basura de tu computadora. Se usa para quitar programas, registros e íconos que pueden estar impidiendo que nuestra computadora corra al cien por ciento de su capacidad. Es a prueba de atemorizados, dado que nos ofrece un proceso paso a paso para poder eliminar todo. Ese “todo” es detectado por The PC Decrapifier previamente, con una lista de programas sospechosos precargada.
Quitar el Autorun
Muchos de los programas de Windows están diseñados para correr según arrancamos el PC. Cuantos más instalamos, más tiempo tardará la PC en estar completamente operacional, porque está ocupada arrancando todo este software que le dijimos que queríamos disponible al arrancar el ordenador.
Podemos usar una aplicación llamada Autoruns para detectar cuáles son los programas que se están inicializando cuando encendemos la máquina. De esta forma nos podemos ahorrar registros, notificaciones, y mucha memoria que se está consumiendo sin necesidad. Muchos de estos programas también son innecesarios para trabajar, así que pueden ser eliminados tranquilamente.
Personalizar Windows Update
Puede que tenga buenas intenciones, pero como dice la frase, “El camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones”. Windows Update nos permite, en teoría, saber cuáles son los parches y actualizaciones disponibles para instalarlas inmediatamente en nuestro equipo. Así es como terminamos con decenas de service packs de tamaño considerable que, en realidad, no nos sirven demasiado.
Por defecto, Windows Update es automático e hará las instalaciones de forma automática. Por eso, tenemos que configurarlo para poder tener algo de libertad de acción. El cliente de Windows Update tiene dos opciones para hacer esto: una es pedirle que nunca nos avise de las novedades, con lo cual viviremos en una ignorancia feliz. Esto es recomendable solamente para los que disfrutan de mantenerse al día con las novedades de Windows; de otra forma, podemos llegar a perdernos de una actualización importante.
Por otra parte, tenemos la opción de hacer las actualizaciones de forma manual, a través de la cual somos nosotros los que elegimos qué instalar. Con esto, además, nos vamos a ahorrar mucho Bloatware de Windows que de otra forma sería instalado y estaría funcionando sin nuestro conocimiento.
Recordemos que muchos de los programas que nos están haciendo la vida imposible son los que ya han venido con el ordenador al adquirirlo. Por eso, es fundamental cuando compramos un ordenador nuevo quitar estos demos, versiones de prueba, programas innecesarios y más. Sin necesidad de bajar un software específico, podemos simplemente usar CCleaner para seleccionar, en la opción de Herramientas, cuáles son los programas que queremos eliminar. Recordemos siempre probarlos antes de borrarlos: quizás nos estamos perdiendo de algo interesante. Aunque, probablemente, esto no suceda.
Confío que con esta escueta explicación haya quedado más o menos claro de qué hablamos al referirnos al BloatWare y por otro lado que con los sencillos pasos descritos anteriormente consigamos acelerar nuestros equipos y en consecuencias optimizar el tiempo que pasemos ante ellos.
No quiero despedir este artículo sin comentar que “la nube” con sus pros y sus contras es una herramientas muy eficaz y de gran ayuda para agilizar nuestros equipos, pero esto será detalladamente abordado de un futuro artículo.

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